Es muy bueno ser responsables de nuestros actos y reflexionar acerca de lo que hemos hecho. Sin embargo, también es bueno reconocer cuándo estamos siendo muy duros con nosotros mismos o, tal vez, le estamos dando mucha importancia a algo que ya pasó.
Ya sea que te sea imposible dejar de repasar conversaciones y discusiones que ocurrieron hace una semana en tu cabeza, o que siempre te estés regañando por un error que cometiste hace años, es importante saber sacar lecciones, perdonar y avanzar.
1. Obtén una perspectiva realista del pasado
A veces, estancarse en el pasado es una manera de distraernos del presente. Si te encuentras infeliz en este momento, tal vez te sientas tentado a romantizar lo feliz que eras antes. Tal vez recuerdas todas las cosas buenas que pasaron en una relación anterior y filtras todas las discusiones y problemas que llevaron al rompimiento.
O tal vez te arrepientes por haber tomado “la elección equivocada”. Pero la verdad es que nunca puedes saber cómo habría sido la vida si hubieras tomado otro camino. Dependiendo de tus circunstancias, tal vez solo necesitas darte permiso de seguir adelante y luego hacer un esfuerzo consciente para detenerte cada vez que te encuentres lamentándote por el pasado.
2. Enfócate en las lecciones que aprendiste
Pensar sobre lo injusto o lo desagradable que fue un evento te mantendrá estancado. Para sanar, puede ser necesario pasar algo de tiempo enfocándote en los hechos, no en las emociones. Luego considera las lecciones que aprendiste al sobrevivir ese momento o experiencia dolorosa. Algunas de las mejores lecciones pueden aprenderse de los momentos más difíciles que soportaste.
Tu visión del futuro debería tratarse de quién quieres ser, no en quién eras antes. Así que mientras que puedes reflexionar sobre el pasado lo suficiente como para aprender de él, asegúrate de dejar ir cualquier enojo, vergüenza o culpa que te esté evitando seguir adelante.
Texto escrito a partir de artículo publicado en www.psychologytoday.com



