LA AMISTAD EN EL MATRIMONIO ES RECETA SEGURA PARA UNA BUENA RELACIÓN, MÁS QUE LA PASIÓN, PUES ÉSTA -SI BIEN ES ESENCIAL- VIENE Y VA.
El amor es algo más completo y complejo que una atracción. Se requiere, entre otras cosas, necesariamente de una verdadera amistad, pues ésta, como tal, incluye conocerse, quererse sin nada a cambio, compartir gustos y respetarse mutuamente. La pasión, además, se afecta día a día por muchas variables. El estrés, el cansancio, la depresión, la intensidad del día, los afanes que requieren los hijos, la falta de tiempo…. Incluso hay enfermedades que la deterioran. Así, la pasión va, vuelve y es más bien inestable. Por el contrario, la amistad es más sólida y soporta vaivenes pues, como amigos, los abordan juntos.
¿SOMOS AMIGOS?
Obviamente que ser amigos es mucho más que compartir una diversión o contarse de vez en cuando un problema. La amistad en una pareja es la que permite que los cónyuges se conozcan íntimamente, conozcan sus gustos, sus personalidades, sus esperanzas y sus sueños. Es también, la que permite que tengan gran consideración el uno por el otro y expresen su amor no sólo con grandes gestos, sino que con pequeños detalles cotidianos.
El cónyuge amigo se transforma en la primera persona que se busca siempre para todo: para pedirle un consejo, hablarle de los anhelos, manifestarle las preocupaciones, las necesidades y las penas, para armar un panorama o pedirle apoyo, compañía, un abrazo y un beso…
Ser amigo con el cónyuge es compartir triunfos y fracasos, con críticas propositivas, reconociendo los logros y entendiendo cuando se fracasa. Es admirarse mutuamente y respetar los respectivos espacios.
Pero nada de esto se consigue sin esfuerzo. La amistad en el matrimonio es un proceso que debe alimentarse a diario. En el día a día prevalecen mucho más los compromisos y las obligaciones con la familia, con los hijos, con los colegios, con el trabajo, que el tiempo dedicado a buenas conversaciones, a una atención especial o a un rato simplemente para estar juntos.
IDEAS PARA CULTIVAR LA AMISTAD
En su artículo, “Un matrimonio feliz y para siempre”, Tomás Melendo, filósofo español da las pistas para fortalecer la amistad en el matrimonio.
- Estar en los detalles: Se dice que el amor vence a la muerte; pero, a veces, una mala costumbre sin importancia vence al amor. Los detalles están en grandes cosas como la puntualidad, la dedicación a la familia, la preocupación por la apariencia…. hasta pequeños gestos de ternura y de atención. Con todos ellos se forja la amistad.
- Todos responsables: El amor es cosa de dos y el matrimonio también, entonces también lo son las obligaciones familiares, la educación de los hijos y todo lo relativo al hogar. Esto no implica un porcentaje fijo de asignación de tareas, de hecho, habrá muchas circunstancias que determinan la función de cada miembro en la familia. Sin embargo, la convivencia armónica y pacífica, depende de todos y es lo que permite que se forje una verdadera amistad.
- Nutrir el amor: El amor se alimenta de minúsculos gestos y atenciones. Evitar las pequeñas cosas que molestan al otro y, por el contrario, buscar realizar aquellas que le gustan, es un lindo gesto de amistad.
- Mantener la alegría y el buen humor: Estos son como un lubricante para que la vida matrimonial discurra sin atascos. Es clave, por ejemplo, celebrar fechas importantes y también buscar motivos para festejar y crear ritos familiares. Estas son costumbres que entre amigos no pueden faltar.
- No tener miedo a las discusiones: Una pelea puede ser muy constructiva. Y cuando esta se da entre dos buenos amigos como son los cónyuges, el ideal es que éstas no incluyan faltas de respeto y vengan con una pronta reconciliación.



