Tener un título universitario hace tiempo que no asegura un éxito laboral. En este sentido, los padres debiéramos preocuparnos de que nuestros hijos conozcan sus talentos, logren tener confianza en sí mismos, sean responsables… Más que en la carrera que elijan.
Se dice que los adolescentes de hoy trabajarán en áreas y especialidades que todavía no existen y que son imposibles de proyectar. Esto, debido a la rapidez con que avanza el conocimiento y a las complejas necesidades de la población global.
En medios internacionales como las revistas Forbes y Times se anuncia que se necesitarán cada vez más profesionales de enfermería y del área de la salud, traductores de idiomas y diseñadores de contenido digital, por ejemplo, y que en cada una de esas áreas los trabajos serán cada vez más especializados, más colaborativos y, muchos, a distancia. También, se prevé que muchos empleos de hoy serán reemplazados progresivamente por sistemas digitales, como los agentes de viaje, los cajeros de supermercado y los bancarios.
Algunas ideas para acompañar mejor a nuestros hijos en este proceso de descubrir talentos y escoger qué estudiar, de acuerdo con Jorge Sanhueza, decano de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez.
- Hay miles de posibilidades y es algo que ocurre en todas las carreras. Un médico hoy no necesariamente atiende pacientes; puede dedicarse a la cirugía robótica a distancia, por ejemplo. O el caso de los psicólogos, que eran formados eminentemente como clínicos para poder escuchar y ayudar a las personas a resolver sus problemas, y, de repente, de les abrieron las puertas del mercado, de las organizaciones, y ya no estabas ahí para defender a los empleados sino para ayudar a escoger al próximo gerente.
- Comenzó a instalarse crecientemente lo que se ha llamado en la literatura la capacidad de la agencia, que se refiere a la capacidad que tienen las personas y de cómo pueden ponerla al servicio del logro de sus objetivos. Entonces no importa tanto la profesión como lo que quieres hacer con esa profesión. La profesión es el medio, no el fin.
- Con el desarrollo tecnológico, con la velocidad de los cambios, los problemas son infinitos. Hay áreas del conocimiento donde todo el conocimiento se renueva en dos a tres años. Una persona que estudia una carrera técnica, probablemente, al cuarto año se dará cuenta de que nada de lo que aprendió el primer semestre sea conocimiento válido. Los ritmos son diferentes en cada área, pero en general, hay un desarrollo tan impresionante que tienes que estudiar para siempre.
- Lo fundamental hoy es aprender a aprender. Antes se aprendía a ser una profesión. Hoy no se puede pensar así porque no se sabe qué tipos de trabajos se van a necesitar o qué ocupación vamos a descubrir que hacemos mejor. Estamos cada vez más preparándonos para resolver problemas que aún no existen, como dice un investigador famoso, con tecnología que aún no ha sido inventada para ser capaz de actuar sobre una realidad que ni nos imaginamos.
- En nuestro país todavía tiene un peso importante la universidad de que egresamos o el colegio, o el apellido o la apariencia. Pero inevitablemente vamos a ir moviéndonos hacia donde está el mundo. En Estados Unidos alguien que está más de tres años en el mismo puesto sale de la lista de los más cotizados, porque se valora la capacidad para enfrentar el cambio y eso se refleja en que hayas estado en varios trabajos diferentes. Los procesos de selección de personas son a ciegas y se acusa a las organizaciones de discriminación si piden una fotografía, la dirección o si la persona muestra el colegio o la universidad donde estudió… Se compite a ciegas mostrando lo que has hecho y lo que sabes hacer a través de una prueba a distancia. El resto no cuenta.
Antes: La lógica del ajuste
Se presuponía que los ambientes ocupacionales no cambiaban y que el profesional debía adaptarse a esos ambientes
Hoy: La capacidad de agencia
Se refiere a la capacidad que tienen las personas y cómo pueden ponerla al servicio del logro de sus objetivos. La profesión es el medio, no el fin.



