Sabemos que es muy importante inculcar desde pequeños el sentido y valor de la responsabilidad. Sin embargo, siempre surgen dudas respecto a cuánto exigirles y a qué edad, qué les corresponde hacer a ellos y qué les corresponde a los padres.
Por Daniela Vieira Papapietro, psicóloga.

Inculcar en los niños la responsabilidad es una tarea a largo plazo y como tal, implica esfuerzo, constancia y paciencia. La responsabilidad tiene un gran impacto en todas las áreas del niño: individual, familiar y social.

A nivel individual, genera una sensación de mayor autonomía, mayor capacidad para tomar decisiones, sensación de autoeficacia (“yo puedo”, “soy capaz”), y por ende, aumenta su autoestima. A nivel familiar y social, ayuda al niño a relacionarse mejor con los demás, a asumir roles y sus consecuencias e ir formando una autoimagen sana y fuerte, lo cual es óptimo para las etapas posteriores.

Y si entonces la responsabilidad es tan importante: ¿cómo se enseña y trabaja con los niños?

• En primer lugar es esencial, que ambos padres, estén alineados en este valor que se pretende inculcar en la familia. Es así como deben ponerse de acuerdo y remar para el mismo lado. Se sugiere ser consistentes y consecuentes entre ellos como padres y cada uno consigo mismo. Si mamá dice “A”, papá dice “A” también, y viceversa. Ahora, si papá dice “A” en la mañana, en la noche dirá “A” nuevamente. Hay veces que, por diversos factores, cambiamos lo que le decimos a los niños y eso los confunde y nos hace perder poder y autoridad frente a ellos.

• Es recomendable que los niños conozcan las reglas y qué se espera de ellos. La instrucción debe ser clara, concreta y que el niño sea capaz de entender cuál es su rol y cuál es la consecuencia si no lo cumple. La instrucción debe ser enunciada en positivo y no en negativo. Es importante que el niño sepa lo que se espera de él y no lo que NO quiero que haga. Por ejemplo, es muy distinto decirle: “Quiero que seas responsable con el deporte del colegio y que no seas desordenado” a decirle: “Todos los martes tienes que preparar tu bolso de deporte para el colegio. Eso implica poner el equipo, la toalla y las cosas de aseo personal. Cuando llegues a la casa, tú llevas la ropa sucia al lavadero. Si no lo haces ¿cuál piensas que podría ser una consecuencia para esto?”. El niño se dará cuenta inmediatamente que podría no tener ropa limpia la próxima vez.

• Es muy importante reforzar a nuestros niños cuando hacen las cosas bien y cuando hacen lo que se espera de ellos. Por ejemplo: ¡Qué bien te resultó! ¡Cuéntame cómo lo hiciste!

• También es importante considerar que a medida que los niños van creciendo, en vez de imponerles todas sus responsabilidades, se pueden ir construyendo en conjunto. Y que así, ellos sean protagonistas de sus roles, responsabilidades y decisiones.

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