Franklin Escobar, relator de cursos de IFFD Chile, nos regala estos consejos a los padres, desde su experiencia personal y como Profesor de Educación General Básica y Magister en Educación, con especialización en Persona y Familia.
1. Corregir sin descalificar y rescatando siempre lo positivo de la situación (la buena intención del niño o su esfuerzo). Decir, por ejemplo, “No me estás haciendo caso» en vez de “Eres un desobediente”.
2. A veces lo correcto es decir “NO” a los niños y saber acompañarlos si esa negativa les provoca frustración o rabia. Por ejemplo, si el niño pregunta “Papá, ¿puedo ir a jugar a la plaza?” la respuesta será “No. Estamos en cuarentena y no podemos salir para no contagiarnos”.
3. En momentos de conflicto NO TODO ES TAN GRAVE COMO PARECE. Hagamos una pausa necesaria y busquemos soluciones comunicándonos. Por ejemplo, si al niño no le gusta la comida que hay y se niega a comer, explicarle que ahora tendrá que comerse esto y en la noche comerá algo que a él le gusta más. Que esa comida lo hará ser fuerte y crecer, etc.
4. SEAMOS CONCRETOS Y DIRECTOS en nuestras instrucciones. Nada es obvio para un niño, sobre todo en una edad inicial. Por ejemplo: “Todos los días dejarás tu ropa ordenada: la ropa sucia, la pondrás en este canasto (mostrárselo), los zapatos adentro del closet (mostrarle cómo se dejan y dónde)”. Si no, no comprenderá qué es lo que esperamos.
5. CONFIEMOS EN NUESTROS HIJOS. Cualquier acción de confianza por parte de quien ejerce la autoridad, sólo obtendrá como resultado seguridad en el educando. Por ejemplo, si le preguntamos “¿Dejaste ordenados los juguetes?” y nos responde que sí, CREER EN ÉL, aunque sepamos que no los dejó ordenados. Evitemos decirle «Eres un mentiroso». Luego, sí, tranquilos, ir juntos a donde están los juguetes y mostrarle cómo se ordena según nuestro concepto.
6. NO DESESPEREMOS POR UN OBJETIVO NO LOGRADO. Los hijos perciben nuestra ansiedad y ello los hace cometer más faltas o errores. Por ejemplo, para lograr adquirir la virtud del orden, se necesita paciencia y repetir muchísimas veces las instrucciones. No darnos por vencidos y celebrar cuando lo vaya logrando hacer bien.
7. AUTORIDAD Y CARIÑO es la combinación perfecta. Por ejemplo: “Elena, qué mal te portaste con tu hermana”. Y, luego, plantearle si a ella le gustaría que la trataran así. Mostrarle que ella puede pensar en esto y escoger cómo reaccionar la próxima vez que sienta rabia hacia su hermana.
8. La autoridad es un acto de RESPETO Y SERVICIO hacia el otro para ayudarlo a mejorar. Integremos esto en nuestro quehacer diario, sobre todo en tiempos en donde convergemos todos en el hogar. Los padres tienen que ser los primeros en dar ejemplo de respeto y servicio para que el ambiente de la casa sea lo más alegre posible en estos días. Tratarse con cariño, sin gritos, pedir por favor, dar las gracias, pedir perdón.
9. Al corregir, PROCUREMOS HACERLAS A SOLAS CON ELLOS, con palabras claras y concretas. Lo mismo cuando estamos en desacuerdo con algún hecho o dicho de nuestro marido o esposa. El objetivo debe ser que en una familia se pulen y mejoran las formas de ser de todos, en la interacción diaria. Si actuamos como fiscalizadores, estamos yendo en otra dirección.
10. EVITEMOS PALABRAS Y TONOS QUE PUEDAN CREAR UN AMBIENTE NEGATIVO. Por ejemplo, las ironías, sarcasmos, burlas, amenazas, y groserías o adjetivos descalificadores.



